Exploración

Gravel en el Geoparque de Granada, el desierto del sur de Europa – MUNDO DEPORTIVO


Escogemos como punto de inicio de esta vuelta por el Geoparque de Granada el pueblo de Gorafe. Dicen que Gorafe y su desierto son un paraíso para los amantes de la investigación arqueológica y un lugar para realizar excursiones con una belleza paisajística solo igualadas por las rutas en el desierto de Jordania.

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Adentrarse en el interior de este Geoparque significa penetrar en el corazón de uno de los pocos desiertos naturales de Europa. Es para nosotros una espectacular amalgama de formas, colores y sensaciones, difíciles de encontrar en otro punto de la geografía española donde pedalear pasa a ser una experiencia sensitiva.

Tierras baldías de Gorafe

El paisaje semi desértico del Geoparque de Granada.

De Gorafe sale una pista de cemento que en pocos kilómetros nos conduce al Puntal de Don Diego, el primer mirador de la ruta. Es maravilloso y singular y desde ahí ya se puede observar un extenso paisaje de miles de cárcavas desarrollado en terrenos arcillosos y arenosos, de tonalidades rojizas y rosáceas. Una de las principales características del paisaje son las formas de erosión del paisaje que han edificado relieves en badlands, o también llamados “malas tierras”, por la aridez y el carácter abarrancado.

No llevamos mucho rato pedaleando pero el Puntal de Don Diego merece una parada y cabe decir que esta será la dinámica de la jornada. La ruta discurre por pistas, algunas con más piedras que otras, al lado de auténticos miradores de paisajes que parecen sacados de otro planeta. Parar es casi una obligación. Seguimos la pista y me sorprende encontrar un extenso pinar en un semidesierto. 

Bosques entre la erosión

La monotonía de las pistas la rompen árboles diseminados y las formaciones geológicas .

Por la tarde, en el bar del pueblo, nos cuentan que en esta zona la erosión ha dejado el suelo libre de yeso y el pino carrasco ha aprovechado la ocasión para formar este pinar. Son pinos dispersos y de poco porte, pero aún así pienso que es fascinante encontrar estos árboles que sobreviven en condiciones tan inhóspitas.

Subiendo y bajando, y aún con poco desnivel acumulado, llegamos al pueblecito de Villanueva de las Torres donde un café nos llama y nos paramos en el bar donde hacen tertulia algunos abuelos, el bar de los Cazadores. Escuchamos a uno y a otro, mientras tomamos nuestro café. Unos hablan de la sequía; otros, de caza, supongo que no es de extrañar si nos fijamos en el nombre del bar. Pasamos un ratito muy agradable pero toca darle a los pedales de nuevo.

Sólo 3 pueblos en 80 km

Los pocos núcleos de población de la zona buscan el abrigo de las rocas, existiendo cuevas habitables desde la Edad Media.

El único tramo de asfalto de toda la ruta se encuentra entre los pueblos de Villanueva de las Torres y Dehesas de Guadix, pero estoy solo hablando de unos 7 kilómetros. El resto de la ruta transcurre toda en pistas. Son también los únicos dos pueblos de ruta, aparte de Gorafe.

Después de Dehesas de Guadix, pedaleamos en un olivar. Ahora es la época de recoger la aceituna y vemos a un grupo de gente variopinta trabajando en el campo. Trabajan silenciosamente ya que no nos percatamos de su presencia hasta que uno de ellos nos saluda. Utilizan uno de los métodos tradicionales, le dan con una vara a las ramas del olivo para que la aceituna caiga, encima de una tela. En este tramo la pista no se encuentra en muy buenas condiciones pero nos distraemos y casi no nos damos cuenta.

Dejamos el olivar y una buena subida nos lleva a más de 1000 metros de altitud. El piso de la pista se encuentra en muy buen estado y las formaciones erosionadas que se pueden observar son preciosas. Hay muchos puntos que son auténticos miradores. La bajada, con un poco más de piedra, da también una magnífica perspectiva por ambos lados. Nos encontramos entre el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas y el Parque Natural Sierra de Baza.

Las cuevas del Geoparque

En esta bajada, de repente, y sin esperarlo, aparece el pueblecito de Cortijo Nuevo, una localidad donde más daño ha hecho la despoblación y el paro. La pista que hemos seguido nos ha conducido unos pocos kilómetros fuera del Geoparque de Granada. Con un telón de fondo espectacular, observamos que muchas de las viviendas son las típicas cuevas de la zona, que llevan habitadas desde la Edad Media y son un lugar ideal para disfrutar de una buena temperatura todo el año. Por desgracia, aquí se percibe que es una zona olvidada y abandonada y eso da mucho a pensar.

Ruta Geoparque de Granada en gravel.

Aún con el Cortijo Nuevo en el pensamiento, nos adentramos a la rambla de los Anchurones que hace que nuestra progresión, debido a algunos arenales, sea un poco más lenta. Vamos zigzagueando dentro del cañón cuyas paredes afloran cristales de yeso incrustados entre la arcilla. Finalmente, nos encontramos a los pies de la última subida de la jornada. Con algunos tramos bien empinados, no nos olvidamos de levantar la cabeza. Las vistas se lo merecen. 

Sierra Nevada se distingue claramente en el horizonte.

Una vez arriba, sólo nos queda disfrutar de la bajada de cemento hasta Guadix y guardar en la memoria esta magnífica ruta por el desierto más meridional de Europa.

Gravel en el Geoparque de Granada

· Provincia: Granada

· Ruta: Gorafe – Puntal de Don Diego – Villanueva de las Torres – Dehesas de Guadix – Cortijo Nuevo – Rambla de los Achurones – Gorafe

· Modalidad: Gravel

· Distancia: 82,1 km

· Duración (aproximada): 6 – 8 h

· Desnivel: 1.660 m

· Época ideal: otoño y primavera

· Fuentes / avituallamientos: no. Bares y tiendas en los 3 núcleos de población que visitamos. 

Co-financiado con fondos europeos.



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Ricardo Navarro

Navegando por la maraña de la información con la varita mágica de las palabras, soy Ricardo Navarro, un Alquimista de Contenido Web que transforma ideas en tesoros literarios. Mi paso por la IE University dotó mi pluma con la pócima del conocimiento. Como un mago de las letras, mis escritos van desde el telar de la economía mundial hasta las tierras inexploradas de la exploración, desde los circuitos de la tecnología y la innovación hasta las pasarelas de la moda y los senderos del turismo. Y cuando la tinta se apaga, me lanzo a la aventura de viajar, buscando nuevos ingredientes para mis creaciones. Cada palabra es una esencia destilada con autenticidad, tejida con el hilo de la transparencia. Únete a mí en este viaje literario donde las letras se funden como metales preciosos, creando un elixir de conocimiento y creatividad que nos guía hacia la exploración de los mundos literarios más inexplorados.

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