Políticas Globales

Arabia Saudí, una acción exterior polifacética – Atalayar


Este documento es copia del original que ha sido publicado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos en el siguiente enlace.

La acción exterior de Arabia Saudí presenta un perfil poliédrico, con muchas y problemáticas aristas. En su entorno cercano, el país está teniendo serias dificultades para despuntar como potencia hegemónica regional: su sistema de disuasión militar ha fracasado de manera apreciable en Yemen, donde ha perdido el control sobre el territorio del norte, ahora en poder de los hutíes. 

Los retos clave del entorno próximo de Arabia Saudí son, sin duda, Israel e Irán. En este sentido, no se puede pasar por alto el reciente ataque de Hamás a Israel, evento disruptivo que ha tensionado la política saudí y ha dejado en compás de espera sus últimos esfuerzos diplomáticos con ambos países. 

Por el contrario, en el escenario global Arabia Saudí es una potencia que impresiona: posee unas condiciones económicas y sociales muy positivas que está utilizando para posicionarse exitosamente en los entornos geopolíticos emergentes donde se fragua una alternativa económica al G7. 

Arabia Saudí ha entrado de lleno en este mundo que está cambiando las normas del orden global y cuyo dinamismo origina tensiones con el citado G7, que ha perdido capacidad de Gobierno. 

De acuerdo con su predominio económico, Arabia Saudí tendrá más poder decisorio en los organismos internacionales y más autoridad política en el entorno mundial.

Introducción 

Mohamed bin Salman (MbS), príncipe heredero y primer ministro, se está moviendo en múltiples direcciones con el objetivo de convertir a Arabia Saudí en un actor global mediante el despliegue de una potente acción exterior. La proyección saudí se sustenta en activos fuertes y diversos, tales como la producción de petróleo, el desarrollo empresarial, el prestigio religioso y la dimensión migratoria. De hecho, el país ya forma parte del grupo económico de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), una nueva configuración de poder alternativa a los Estados que integran el G7. 

Aunque posea estas condiciones económicas y sociales tan positivas que le proporcionan una capacidad considerable de influencia en el escenario mundial, Arabia Saudí está teniendo serias dificultades para despuntar como potencia hegemónica regional en la actualidad. Su entorno se presenta como un escenario difícil, donde la proyección del país choca con antagonismos seculares, empresas militares contraproducentes y acciones de prestigio. En este sentido, cabe destacar las relaciones de Arabia Saudí con Irán, su acercamiento a Israel, el fracaso de su acción militar en Yemen, su liderazgo en el mundo árabe y musulmán o su proyección humanitaria en la asistencia ante conflictos y desastres naturales. 

Los retos clave de su entorno cercano son, sin duda, Israel e Irán. En este sentido, no se puede pasar por alto el reciente ataque de Hamás a Israel, evento disruptivo que ha tensionado la política saudí y que deja en compás de espera e incluso paraliza sus últimos esfuerzos diplomáticos con ambos países. 

La República Islámica de Irán está en fase de ascenso y la mayor amenaza para el régimen saudí continúa procediendo de este país, su rival histórico. A pesar del déficit de su economía, Irán ha sido capaz de contrarrestar la participación militar de Arabia Saudí en el conflicto yemení a través del apoyo a las milicias hutíes. Asimismo, con su apoyo a Hamás ha dejado en una difícil posición a Arabia, que se debate entre la defensa de la causa palestina y su incipiente acercamiento a Israel. 

Por cuanto respecta a Israel, aunque en el programa del primer ministro Benjamín Netanyahu figurara extender el alcance de los Acuerdos de Abraham a Arabia Saudí, ahora se dan unas condiciones extremadamente difíciles para abordar cualquier diálogo bilateral: la acción armada de Hamás ha provocado un alto impacto psicológico en Israel y el Gobierno de Benjamín Netanyahu presenta una gran debilidad. Incluso circulan prospectivas que indican que caerá a corto plazo por su incapacidad para proteger a la población de Israel de un ataque que provocó 1400 muertos durante sus primeros instantes.

La proyección global

Sin perjuicio de mantener su acercamiento a Occidente, cuyos valores científicos son muy apreciados por la sociedad del país, Arabia Saudí ya está plenamente representada en el Asia del siglo XXI: China sobrepasó a Estados Unidos como su principal comprador de petróleo en 2009 y el 1 enero de 2024 Arabia Saudí ingresará en el grupo económico de los BRICS (Brasil, Federación Rusa, India, China y Suráfrica), Estados integrados en la economía global y con PIB (Producto Interior Bruto), de conjunto superior, a las naciones del G7 (Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá).

Arabia Saudí forma ya parte de un mundo incipiente donde están cambiando los equilibrios del poder global. Este nuevo orden origina tensiones con el G7, pues las economías emergentes, debido a su gran poder económico, aspiran a obtener ventajas políticas y más poder decisorio en los organismos internacionales. 

El petróleo confiere una posición mundial privilegiada y un gran poder de negociación a Arabia Saudí. En 1973 se produjo una gran crisis económica cuando los países productores de petróleo incrementaron los precios un 70 por ciento para condenar el apoyo de Occidente a Israel. El panorama económico internacional ha vuelto a ponerse patas arriba como resultado de la subida de los precios en 2022, originada principalmente por la presión de Arabia Saudí en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP+), que la nación lidera junto a Rusia. Actualmente la OPEP+ agrupa a veinticuatro productores, que, a su vez, controlan el 55 por ciento del suministro mundial1. 

En el ámbito empresarial, la Arabian Oil Company (ARAMCO) y la Saudi Basic Industries Corporation (SABIC) son respectivamente la petrolera y la compañía de refino más grandes del mundo. Como indica Balbino Prieto, presidente de honor del Club de Exportadores e Inversores Españoles, las empresas más grandes son las que consiguen una mayor potencia exportadora. Las multinacionales de Arabia Saudí invierten en I+D2 y, por el valor de sus marcas, destacan a escala mundial ARAMCO (petróleo), STC (telecomunicaciones) y Al-Rajhi Bank (banca). Por otro lado, el país está situado entre los cincuenta primeros en acceso y uso de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC). 

En la esfera religiosa también se constata la posición global de Arabia Saudí: es la sede de los santuarios más sagrados del islam, condición asociada con la prerrogativa de la conservación del patrimonio islámico. Además, La Meca, dirección en que los musulmanes rezan sus cinco oraciones diarias, es un destino de interés donde acuden peregrinos de todo el mundo: en 2023 recibió más visitas que en los últimos cinco años. Cabe destacar que aproximadamente hay 1500 millones de musulmanes en el mundo, que al menos deben completar una vez en la vida el hach, las cuotas de peregrinación anuales que establece Arabia Saudí. 

Después de EE. UU., Arabia Saudí es el segundo país con más población migrante del mundo3 (12,1 millones), debido a su alta demanda de profesionales en los sectores de la construcción y los servicios. India es el principal país de procedencia de los trabajadores migrantes (30 por ciento), el 70 por ciento de los cuales tienen empleos temporales. Los refugiados de la región árabe, de mayor a menor presencia, proceden de Siria, Iraq, Sudán, Yemen, Somalia, Palestina, Libia, Egipto y Líbano. Cabe destacar que Siria fue durante el 2017 el país con el mayor número de desplazados. Riad es una ciudad internacional y casi la mitad de sus siete millones de habitantes no son saudíes. 

Por último, Arabia Saudí es el país del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) con más jóvenes que estudian en otras naciones, principalmente en Estados Unidos y el Reino Unido, pero también en Australia, Canadá, Jordania y Emiratos Árabes Unidos (EAU).

Los problemas en el entorno regional 

Arabia Saudí no se relaciona de forma tan satisfactoria en el escenario regional. Diversos escollos le impiden disfrutar de una proyección tan impresionante como a nivel global. En este sentido, su sistema de disuasión militar regional ha fracasado de manera apreciable en Yemen y, por primera vez en su historia reciente, ha perdido el control sobre el norte del país, ahora en poder de los hutíes. 

Por otro lado, la República Islámica de Irán, en fase de ascenso, continúa siendo la mayor amenaza para el régimen saudí, su rival sistémico. Asimismo, las relaciones de  

Arabia Saudí con Israel, mediatizadas por el conflicto palestino, se encuentran en una fase de tímido acercamiento, pero de futuro incierto. 

Finalmente, como forma de implementar el poder blando en la región árabe, Arabia Saudí empezó a intensificar la ayuda humanitaria y financiera a Turquía y Siria tras los terremotos de febrero de 2023 y contribuyó con suministros a otras emergencias durante el pasado mes de septiembre, como el terremoto de Marruecos y la tormenta Daniel en Libia. 

Los acuerdos con Irán 

 Irán y Arabia Saudí han sido adversarios y han mantenido diversos conflictos periféricos en Yemen, Siria y Líbano, dentro de lo que se conoce como la «guerra fría de Oriente Medio». 

El impulso de China determinó un escenario nuevo, que se concretó en los acuerdos para restablecer las relaciones bilaterales y la reapertura de las embajadas. Primero, en septiembre de 2022, Irán y los EAU firmaron un acuerdo. Posteriormente, el 10 de marzo de 2023, lo hicieron Irán y Arabia Saudí, cuyo pacto reviste una mayor trascendencia. 

En junio de 2023, Irán nombró a Alireza Enayati como su embajador en Arabia Saudí y anunció la apertura de la embajada de Riad, del consulado general de Yedda y de la misión permanente ante la Organización para la Cooperación Islámica (OCI). Por su parte, en agosto el reino saudí abrió su embajada en Teherán y el consulado en la ciudad de Mashad. 

Arabia Saudí y la República Islámica de Irán confluyen también en Asia. Para ambos China es un aliado de alto valor4 y el 1 de enero de 2024 ingresarán en el grupo de los BRICS (Brasil, Federación Rusa, India, China y Suráfrica). La inversión de China, cuyos técnicos y trabajadores son numerosos en el país, es extremadamente importante para Irán. En consecuencia, la relación con la RPC es la primera prioridad en la política exterior iraní5. 

Desde el restablecimiento de las relaciones bilaterales, se ha originado un cierto clima de confianza mutua que ha permitido plantear la reconstrucción de las relaciones diplomáticas de Irán con los países del Golfo. En primer lugar, Irán presentó una iniciativa para la creación en Teherán de un foro integrado por los países ribereños del golfo Pérsico (Baréin, Irán, Iraq, Kuwait, Omán, Catar, Arabia Saudí y EAU). Por otro lado, fueron muy significativas las primeras visitas a Teherán y Riad de los ministros de Asuntos Exteriores saudí e iraní, Faisal bin Farhan y Hossein Amirabdollahian respectivamente. 

Con anterioridad a estos acuerdos, Irán ya mantenía importantes relaciones energéticas con Catar y Omán, principalmente para el desarrollo de exploraciones conjuntas de gas en los yacimientos marítimos comunes. Hay que subrayar que estos tres países no mantienen relaciones diplomáticas con Israel. En el caso de Omán, el distanciamiento incluso aumentó tras el triunfo electoral del primer ministro Benjamín Netanyahu. 

Catar ha mantenido importantes relaciones exteriores con Irán al margen de la agenda y las decisiones del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). Debido a estos vínculos, los países pertenecientes al organismo, constituido en 1981, rompieron sus relaciones diplomáticas entre 2017 y 2021. La ruptura también se produjo por el apoyo de Catar a organizaciones designadas como terroristas. Concretamente, en su capital, Doha, residen Ismail Haniyeh, jefe político de Hamás, y otros miembros de esta organización. 

Las relaciones de Irán con Omán6, la otra nación ribereña del estrecho de Ormuz, se remontan a 1992, cuando se iniciaron las primeras negociaciones para el desarrollo conjunto de exploraciones de gas en los yacimientos marítimos de Bukha y Hengam, plan que se intentó retomar en 2015. Finalmente, en mayo de 2022, el presidente iraní Ebrahim Raisi y el sultán Haitham bin Tariq llegaron a un acuerdo en Mascate para explotar conjuntamente el campo petrolífero de Hengam, situado en el golfo Pérsico, en un espacio marítimo común cercano a la isla iraní del mismo nombre7. 

Las relaciones con Israel

Arabia Saudí tampoco mantiene relaciones diplomáticas con Israel y la rivalidad ha sido el rasgo dominante en el pasado. De hecho, el país obtuvo mucha influencia dentro del mundo árabe debido a su apoyo a la causa palestina. 

En 2002 promovió la Iniciativa de Paz Árabe, que ofrecía el reconocimiento universal del Estado de Israel por parte de los países árabes y la normalización de las relaciones a cambio de su retirada de los territorios palestinos ocupados desde 1967, la creación de un Estado palestino dentro de esos límites con capital en Jerusalén y el retorno de los refugiados palestinos. 

Por cuanto respecta a Israel, en el programa del primer ministro Benjamín Netanyahu, desde el inicio de su legislatura en diciembre de 2022, figura extender el alcance de los Acuerdos de Abraham a los países árabes, y muy especialmente a Arabia Saudí. Aparte de los reconocimientos de Egipto (1979) y Jordania (1994), lo cierto es que los acuerdos, impulsados por Estados Unidos, no han dado hasta la fecha los resultados esperados. EAU fue el primer país árabe en reconocer el Estado de Israel, evento que tuvo lugar el 13 de agosto de 2020 en Washington. Desde entonces tan solo otros tres países han firmado los Acuerdos de Abraham: Bahréin, Sudán y Marruecos. 

Para acercarse a Arabia Saudí, Israel renunció a discutir la soberanía de esta sobre las islas de Tirán y Sanafir, en el mar Rojo. Por otro lado, la presencia de empresarios israelíes en Riad, las inversiones saudíes en compañías tecnológicas de la comunidad judía estadounidense y los acuerdos en materia energética han proporcionado un espacio favorable al entendimiento mutuo. Arabia Saudí abrió su espacio aéreo a los vuelos comerciales israelíes en febrero de 2023. 

Sin embargo, existe una línea roja que ninguno de los actores va a traspasar: Arabia Saudí ha manifestado que, para llegar a un acuerdo, este debería vincularse a su Iniciativa de Paz Árabe de 2002, propuesta que ya fue rechazada en su momento por Israel. Mientras tanto, Benjamín Netanyahu pretende materializar las relaciones con Arabia Saudí al margen del problema palestino 

La causa palestina 

Arabia Saudí viene apoyando la causa palestina mediante compromisos financieros con sus sucesivas representaciones reconocidas. La Organización para la Liberación de Palestina (OLP), liderada por Yasir Arafat8, fue la representante hasta los Acuerdos de Oslo (1993). Desde entonces, aunque sin autoridad sobre territorios, la comunidad internacional reconoce a la Autoridad Nacional Palestina (ANP). No obstante, en la llamada Declaración de El Cairo (2019) doce grupos palestinos, incluidos Fatah y Hamás, acordaron reconocer a la OLP como la única representante legítima de los palestinos9. 

En Ramala, sede administrativa de la ANP, Arabia Saudí nombró embajador no residente en Palestina en septiembre de 2023 a Nayef Al-Sudairi, quien presentó sus credenciales ante Riad Al-Maliki, ministro de Asuntos Exteriores. Con anterioridad, Mahmoud Abás, presidente de la ANP, había visitado la ciudad saudí de Yeda, donde le recibió MbS. 

En 2007 el movimiento islamista Hamás comenzó a gobernar la Franja de Gaza (360 kilómetros cuadrados). En aquel momento Arabia Saudí ya actuó como mediadora en el Acuerdo de La Meca entre Fatah y Hamás10, en el que se pretendía negociar un Gobierno de coalición con la oferta saudí de un aumento en la ayuda al desarrollo para los territorios palestinos ocupados. 

Sin embargo, debido a sus acciones terroristas y a las actividades armadas que desplazaron a Fatah, Hamás se hizo con el liderazgo de la lucha contra Israel. Esta actividad llevó a que a la organización se le otorgara el calificativo de terrorista de forma bastante consensuada: el Departamento de Estado de los Estados Unidos la incluyó en su lista de organizaciones terroristas, la Unión Europea hizo lo mismo y también figura como tal en los registros de otros países, como Japón, Australia y Canadá. 

El movimiento islamista Hamás11 apareció en la escena política palestina en diciembre de 1987 dentro del contexto de la primera intifada. Desde entonces su actividad militar contra Israel ha provocado un gran número de víctimas en atentados, muchos de ellos suicidas. Durante el periodo de la segunda intifada o intifada de Al-Aqsa, el terrorismo de Hamás llegó a su cenit con el apogeo de los ataques suicidas entre 2000 y 2004, lo que hizo fracasar todos los planes de paz, incluido el saudí. 

Con el ataque del 7 de octubre de 2023, llamado Tormenta de Al-Aqsa, Hamás ha vuelto a torpedear la posible normalización de las relaciones entre Arabia Saudí e Israel. Según la milicia libanesa Hezbolá, el ataque fue un mensaje para todos aquellos que luchan por un acuerdo de normalización. 

Lo cierto es que la operación de Hamás ha introducido una situación nueva en las dinámicas que existían en el entorno: ahora se dan unas condiciones demasiado difíciles para abordar cualquier diálogo bilateral. 

La acción armada ha provocado un alto impacto psicológico en Israel y el Gobierno de Benjamín Netanyahu se enfrenta en este momento a grandes problemas. Incluso circulan prospectivas que indican que caerá a corto plazo por su fracaso en la protección de la población israelí. El ataque dejó 1400 muertos y 240 rehenes en sus primeros instantes. Por otro lado, parece difícil que la iniciativa de Hamás, de cuyo planeamiento Egipto había avisado, pasara desapercibida a los servicios de inteligencia israelí. 

La contraofensiva israelí en la Franja de Gaza —ataques aéreos y dos incursiones terrestres hasta la fecha—, que ha provocado más de 8000 muertos y 21.000 heridos, ha abierto una gran brecha en las relaciones entre el mundo árabe e Israel: los ministros de Asuntos Exteriores de Baréin, Egipto, Jordania, Kuwait, Marruecos, Omán, Catar, Arabia Saudí y EAU condenaron los ataques contra civiles y las violaciones de las normas internacionales en una declaración conjunta en la que también criticaron la ocupación israelí. 

Por su parte, el ataque hace ahora ingobernable la Franja. Por su alto nivel de corrupción, la población gazatí era con anterioridad muy crítica con Hamás. Sin embargo, como grupo terrorista, la organización ha conseguido aumentar su liderazgo en la confrontación permanente con Israel. 

Los efectos colaterales del conflicto ya son evidentes12 y la perspectiva de una intervención estadounidense o iraní se presenta como el riesgo más grave13 para la región, sin olvidar que Israel es un Estado nuclear.

Fracaso del poder duro en Yemen

Yemen ha sido siempre un punto neurálgico en las rutas comerciales entre Occidente y Oriente, pero obtuvo su verdadera importancia estratégica tras la inauguración del canal de Suez en 1869, cuando el mar Mediterráneo y el océano Índico se conectaron a través de mar Rojo14. Dada esta privilegiada posición de tránsito, la monarquía saudí ha perpetuado una constante y fuerte injerencia en Yemen: 

En Yemen del Norte, durante el influjo de Gamal Nasser y la Unión Soviética en la región árabe15, se inició un periodo de guerra entre Ali Abdullah Saleh, apoyado por Nasser, y los partidarios del imam Al-Badr, respaldados por el rey saudí Faisal. De hecho, la prensa de la época denominó a este territorio «el Vietnam de Oriente Medio» por la guerra periférica entre el monarca saudí Faisal y el presidente egipcio Nasser, que provocó ocho años de conflicto en Yemen del Norte (1962-1970). 

Los saudíes también fomentaron la subversión en el territorio colonial británico correspondiente a Yemen de Sur, donde se hicieron fuertes entre las tribus de Hadramaut, debido a la presencia de petróleo en el distrito de Shabwa, bajo control británico. 

Tras el Tratado de Unión de 1979, la andadura del nuevo Estado yemení sería extremadamente precaria por la intromisión de la monarquía saudí y otras potencias. 

De nuevo, en 2011, las Primaveras Árabes provocaron una gran inestabilidad política en Yemen, que causó la renuncia del presidente Ali Abdullah Saleh16, tras treinta y dos años en el cargo, y la trasferencia de sus poderes al hasta entonces vicepresidente de Gobierno, Mansur al-Hadi. 

El último hito se produjo en 2014 con el ascenso en la escena política yemení del movimiento huzí, apadrinado por Irán. Los hutíes tomaron el control de la capital, Saná, fundaron el Consejo Supremo Revolucionario, disolvieron el Parlamento y expulsaron al Gobierno. A partir de aquel momento la hegemonía saudí en Yemen comenzó a disminuir, especialmente en el norte. Este acontecimiento ocasionó además una intervención militar contra las milicias hutíes, liderada por Arabia Saudí, en marzo de 2015, fecha que marca el inicio de un conflicto armado de larga duración, activo durante más de ocho años, y que constituye uno de los desafíos geopolíticos más importantes de la región árabe. 

La injerencia de Irán y Arabia Saudí ha prolongado indefinidamente el conflicto. En el terreno, las partes beligerantes compiten por el control de al menos una de las tres gobernaciones donde se concentran los principales yacimientos petrolíferos y de gas: Marib, Shabwa y Hadramaut. Concretamente, Marib, en el centro del país, acumuló con diferencia el mayor número de víctimas mortales (8824 muertos) y desplazados (902.836) entre 2021 y 202217. 

Arabia Saudí mantiene en Yemen un contingente de 15.000 efectivos y altas capacidades militares. En el ámbito militar y político, las Fuerzas Nacionales de Resistencia yemeníes, el Consejo de Liderazgo Presidencial y el Consejo de Transición del Sur dependen totalmente de la ayuda económica y los depósitos regulares de Arabia Saudí en el Banco de Adén. Esta coalición antihutí está formada por fuerzas no estructuradas con 160.000 efectivos, fortaleza que se obtiene al sumar los miembros que proporciona cada grupo armado y el contingente desplegado en Yemen por Arabia Saudí y los EUA. 

En cambio, los hutíes están muy cohesionados y suman un contingente de 200.000 soldados, apadrinado por Irán, que adopta lemas similares a los de este país, organiza grandes desfiles para mostrar su fuerza militar y aspira a la formación de una entidad política con control sobre alrededor del 60 por ciento del territorio de Yemen. 

Por otro lado, no hay que olvidar que la Guerra de Yemen también tiene una importante dimensión marítima18. Los países ribereños de la costa este del mar Rojo son Arabia Saudí y Yemen. Como se ha indicado, por la relevancia de este litoral, el norte de Yemen fue tradicionalmente un área de influencia saudí, que comenzó a disminuir en 2015, cuando el Gobierno de Saná cayó en manos hostiles. 

En este espacio marítimo, además de aumentar su capacidad naval militar, Arabia Saudí impulsó la Alianza del Mar Rojo en 2020 con otros países ribereños: Jordania, Yibuti, Sudán, Somalia, Egipto y Yemen. 

Para Arabia Saudí, es imprescindible asegurar los canales de exportación de sus importantes refinerías y la navegación de sus grandes petroleros por el estrecho de Bab el-Mandeb, que une el mar Rojo y el océano Índico. Por este motivo, la protección frente a los ataques hutíes de las infraestructuras portuarias en la costa de Yemen, el mar Rojo y el golfo de Adén es primordial para sus intereses. 

En octubre de 2023, la Marina de Guerra estadounidense (destructor USS Carney) derribó varios misiles de crucero y drones lanzados por militantes hutíes, armas que, según el Pentágono, se dirigían a través del Mar Rojo hacia objetivos potenciales en Israel19.

Conclusiones 

La acción exterior de Arabia Saudí se desarrolla en dos planos: el entorno cercano y el escenario global. En el primero está teniendo serias dificultades para despuntar como potencia hegemónica regional, mientras que a nivel mundial se ha posicionado con gran éxito en entornos geopolíticos emergentes. 

Su sistema de disuasión militar ha fracasado de manera apreciable en Yemen, donde ha perdido el control sobre el territorio del norte, ahora en poder de los hutíes. 

Los retos clave del entorno próximo de Arabia Saudí son, sin duda, Israel e Irán. En este sentido, no se puede pasar por alto el reciente ataque de Hamás a Israel, evento disruptivo que ha tensionado la política saudí y ha dejado en compás de espera sus últimos esfuerzos diplomáticos con ambos países. 

Por el contrario, en el escenario global Arabia Saudí es una potencia que impresiona, pues posee unas condiciones económicas y sociales muy positivas que está utilizando entre los BRICS, quienes intentan fraguar una alternativa económica al G7.

Escenario global 

Según los parámetros económicos, se estima que Arabia Saudí es un actor regional con medios suficientes para desplegar una considerable presión financiera a nivel global. 

De acuerdo con su predominio económico, Arabia Saudí tendrá más poder decisorio en los organismos internacionales y autoridad política en el entorno mundial. 

En cuanto a su proyección en Asia, el país está plenamente integrado en la región, circunstancia que hace que confluya con Irán como socio en el grupo de los BRICS. 

Equilibrios de poder en el entorno regional 

La República Islámica de Irán también está en fase de ascenso20 en política exterior y además tiene suficiente capacidad bélica para limitar el poder de Arabia Saudí como actor hegemónico regional. 

Se considera que la principal amenaza para el régimen saudí continúa procediendo de Irán, su mayor rival. A pesar del déficit de la economía iraní, el país ha sido capaz de poner en jaque a Arabia Saudí con la apertura de dos grandes frentes bélicos a través de actores proxies: las milicias hutíes y Hamás. 

Las milicias hutíes en Yemen 

El sistema de disuasión regional ha fracasado de manera apreciable en Yemen y, en consecuencia, Arabia Saudí ha perdido su tradicional influencia en el norte del país y su posición estratégica en parte del litoral del mar Rojo. 

Por otro lado, su intervención militar desde marzo de 2015, las supuestas violaciones del derecho internacional humanitario y la gran crisis humanitaria están ocasionando una importante crisis de reputación a Arabia Saudí, incompatible con su Visión 2030. 

Se considera que la intervención militar saudí no ha logrado el objetivo de contener a las milicias hutíes, respaldadas por Irán, y restablecer la situación política anterior al 2015. Por el contrario, las autoridades hutíes continúan ocupando la capital de Saná, tienen prestigio político y han reforzado sus líneas de frente. Los hutíes quieren negociar una salida a la guerra, pero no van a ceder en su ambición de ocupar un puesto en el futuro sistema político del país. 

Por otro lado, se estima que a corto plazo el conflicto se extenderá al mar Rojo, a causa de los ataques hutíes mediante una gran variedad de misiles superficie-aire, aunque los medios navales militares saudíes puedan garantizan por el momento el suministro energético y la seguridad de los canales de exportación. 

Es posible que para repeler los ataques en el mar Rojo sea necesaria la protección de la Marina de Guerra estadounidense, hecho que cuestionara la capacidad de Arabia Saudí para defender su litoral. 

En cambio, en el golfo Pérsico, Arabia Saudí e Irán, como países ribereños, al igual que Omán y Catar, mantendrán la estabilidad por tratarse de un área con un gran impacto en las relaciones internacionales y en la economía mundial. 
Hamás 

Irán ha cambiado radicalmente el contexto de las posibles alianzas regionales entre Arabia Saudí e Israel. Los Acuerdos de Abraham chocan frontalmente con la percepción iraní y se considera que el ataque de Hamás del 7 de octubre ha sido clave para detener el proceso de negociación entre Arabia saudí e Israel. Irán, a través de Hamás, ha conseguido alejar a Israel de Arabia Saudí y ha echado por tierra la labor diplomática de acercamiento entre ambos países. 

Además, el conflicto palestino, que había perdido significación en el ámbito internacional, ha vuelto a situarse en el centro de las relaciones entre Israel y los países árabes. Se considera probable que, debido a la contraofensiva israelí, los EAU y Baréin se planteen la ruptura de los Acuerdos de Abraham. 

Por su parte, Hamás ha conseguido un gran efecto propagandístico por la forma de ejecución y el gran número de víctimas, que redundará en la importancia del grupo en la lucha contra Israel y en la reactivación del conflicto. Por el contrario, se considera que el ataque ha debilitado aún más a la ANP. 

No obstante, es probable que Hamás no pueda seguir gobernando la Franja. Asimismo, debido al sufrimiento de la población gazatí, es posible que a medio plazo Hamás pierda su base social.

REFERENCIAS

1 KEPEL, Gilles. El profeta y la pandemia: de Oriente Medio al yihadismo de atmósfera. Alianza Ensayo, 2021, p. 26. 

2 OMPI. Resumen: índice mundial de innovación de 2023. Disponible en: Resumen – Índice Mundial de Innovación de 2023 (wipo.int) 

3 ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL DE MIGRACIONES (IOM). «Gulf Cooperation Council countries», en Situation Report on International Migration 2019.The Global Compact for Safe, Orderly and Regular Migration in the Context of the Arab Region. Naciones Unidas, 2020, pp. 34-40. Disponible en: https://publications.iom.int/books/situation-report-international-migration-2019-global-compact-safe- orderly-and-regular

4 En el ámbito tecnológico y del conocimiento, China encabeza la lista de países con mayor número de polos científicos. Entre las veinticinco empresas unicornio más valiosas, la compañía china ByteDance (inteligencia artificial) ocupa el primer lugar, seguida de Shein (comercio electrónico) y Xiaohongshu (comercio electrónico). Las empresas unicornio se caracterizan por ser emergentes, privadas y estar valoradas en más de 1000 millones de dólares estadounidenses

5 Irán es miembro de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), integrada por India, Rusia, China, Pakistán, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán. 

6 TORREGROSA RAMOS, Natalia. «Valoración geopolítica de Omán» (Documento de Análisis IEEE (Instituto Español de Estudios Estratégicos), 52/2023). Disponible en:
https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_analisis/2023/DIEEEA52_2023_NATTOR_Oman.pdf

7 LUCENTE, Adam. «Iran and Oman agreed today to jointly develop an oil field in the Persian Gulf», Al- Monitor. 23 de mayo de 2022. Disponible en: https://www.al-monitor.com/originals/2022/05/iran-oman- jointly-develop-oil-field#ixzz7UBZ8YGqt [consulta: 8/10/2023].

8 Yasir Arafat murió en 2004, le sucedió Mahmoud Abás. 

9 Conferencia de Carmen López Alonso, profesora emérita del Departamento de Historia, Teorías y Geografía Políticas («Conmemoración de los Acuerdos de Oslo: una iniciativa para fomentar la convivencia entre Israel y Palestina desde España». Facultad de Filología, Universidad Complutense de Madrid, 7 y 8 de febrero de 2023)

10 En 2006 Hamás ganó las elecciones legislativas por mayoría absoluta (obtuvo 76 de los 132 escaños del Parlamento). Por la presión de diversas figuras palestinas, Hamás y Fatah intentaron repetidamente formar un Gobierno de coalición. Arabia Saudí medió en estos intentos ante la negativa de Israel, EE. UU. y la UE (Unión Europea) a reconocer el resultado electoral. Cfr. KHADER, Bichara. El mundo árabe explicado a Europa (Icaria, Barcelona, 2009) y Los hijos de Agenor: Europa y Palestina, desde las cruzadas hasta el siglo XXI (Bellaterra, Barcelona, 1999). 

11 «La Carta de Hamás, de 18 de agosto de 1988, es su base ideológica. El islam se establece como sistema integral de vida. Alá es su meta. El Profeta es su guía. El Corán su Constitución […] y Palestina se sacraliza calificándola de waqf islámico […]. Un waqf es un bien del islam confiado a todas las generaciones musulmanas hasta siempre, un bien inalienable, innegociable e indivisible, el cual debe defenderse mediante la yihad» (LÓPEZ ALONSO, Carmen. Hamás. La marcha hacia el poder. Los Libros de la Catarata, Madrid, 2007).

12 RIBEIRO, Alex. «Disparos de un tanque del Ejército israelí hieren accidentalmente a 9 soldados egipcios en la frontera con la Franja de Gaza», Defensa.com. 23 de octubre de 2023. Disponible en: https://www.defensa.com/africa-asia-pacifico/disparos-tanque-ejercito-israeli-hieren-accidentalmente-9- franja

13 El secretario de Defensa Lloyd Austin ha puesto a más de 2000 militares en alerta máxima con una orden de preparación para el despliegue. El 17 de octubre el Pentágono dijo que, en caso de que el presidente active las unidades, las defensas aéreas del Ejército estadounidense, las capacidades médicas y logísticas y las capacidades de inteligencia, vigilancia y reconocimiento en Oriente Medio se reforzarán aún más. 

Además, el grupo de ataque del portaaviones USS Dwight D. Eisenhower se dispone a unirse por el Atlántico al grupo de ataque del USS Gerald R. Ford, que opera en el Mediterráneo oriental. Tres buques del grupo anfibio USS Bataan están desplegando infantes de marina en aguas próximas a Israel. Un escuadrón de aviones de ataque A-10 ha llegado a Oriente Medio y se ha ampliado el despliegue de otro escuadrón. También están llegando a la región más aviones de combate F-15 y F- 16 (BABB, Carla. «Un buque de guerra estadounidense derriba varios misiles “potencialmente” dirigidos a Israel», Galaxia Militar. 20 de octubre de 2023. Disponible en: https://galaxiamilitar.es/un-buque-de-guerra-estadounidense-derriba-varios-misiles-potencialmente-dirigidos-a-israel).

14 ABULAFIA, David. El gran mar: una historia humana del Mediterráneo. Crítica, 2011, p. 555. 

15 El Egipto de Gamal Abdel Nasser fue el primer Estado cliente de la Unión Soviética en Oriente Próximo (POWASKI, Ronald E. La Guerra Fría, Estados Unidos y la Unión Soviética [1917-1991]. Crítica, 2000, pp.149-154).

16 El expresidente yemení Ali Addullah Saleh fue finalmente asesinado en 2017.

17 Los datos de desplazados por provincias proceden de ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) (Emergencia en Yemen | ACNUR). Las estadísticas de víctimas mortales se han extraído del Armed Conflict Location & Event Data Project (ACLED) (https://acleddata.com/middle-east/yemen/ [consulta: 8/11/2023]). 

18 THE NEW ARAB. «The battle for control of Yemen’s ports». 28 de julio de 2023. Disponible en: https://channel16.dryadglobal.com/the-battle-for-control-of-yemens-ports [consulta: 1/10/2023].

19 MAÍZ, Julio. «Un destructor estadounidense derriba desde el mar Rojo varios misiles potencialmente dirigidos a Israel», Defensa.com. 28 de julio de 2023. Disponible en: Destructor estadounidense derriba misiles potencialmente dirigidos a Israel – Noticias Defensa defensa.com OTAN y Europa 

20 Según la valoración de Javier Gil Pérez, profesor de la Universidad Pontificia Comillas que expuso la política exterior de Irán en una conferencia impartida el 4 de julio de 2023 durante el curso de verano Tendencias geopolíticas (IV): los efectos de la guerra de Ucrania (San Lorenzo de El Escorial, 3-7 de julio de 2023). 



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Ana Silva Cordero

Navegando por las corrientes de la información con pluma en mano y pasión en el corazón, soy Ana Silva Cordero, una Experta en Composición de Artículos que convierte ideas en historias cautivadoras. Mi paso por la Universidad Complutense de Madrid afinó mi pluma con el pulso de la sabiduría. Como una tejedora de palabras, mis escritos viajan desde las noticias internacionales hasta los entresijos de la política global, desde los engranajes de la industria automotriz hasta los horizontes de los medios digitales y, con una pasión que late en mi ser, hasta los compases de la música. Cada palabra es una pincelada en la tela de la autenticidad, entrelazada con la fibra de la transparencia. Únete a mí en este viaje donde las letras se convierten en emociones, donde la política mundial se entrelaza con la velocidad de la industria automotriz y donde los acordes musicales nos guían en cada página.

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