Historia

Desenterrando anuncios de la II Guerra Mundial: cuando … – National Geographic España


“La crisis de los neumáticos sigue siendo aguda, por supuesto, y usted debe conservar los neumáticos que tiene”, decía un anuncio de General Tire en mayo de 1944.

El anuncio mostraba a un oficial militar estadounidense apoyado en una valla blanca, mirando con nostalgia a una mujer joven (que presumiblemente le está esperando en la retaguardia). El anuncio no alentaba a los lectores a comprar los neumáticos de la empresa, pero sí les aconsejaba “COMPRAR MÁS BONOS DE GUERRA”.

“La Segunda Guerra Mundial supuso una movilización y cooperación entre el Gobierno y las grandes corporaciones a un nivel sin precedentes”, dice Daniel Horowitz, profesor emérito de estudios estadounidenses en Smith College. También promovió el “sentido, generalizado en la población, de que esta era una buena guerra; que el sacrificio era importante; que estábamos todos juntos en esto”.

En febrero de 1942, el Gobierno de EE. UU. quería alentar a los estadounidenses a racionar productos básicos, donar bienes y comprar bonos de guerra. Para promocionar la idea del sacrificio nacional entre el público, Estados Unidos estableció el Consejo de Publicidad de Guerra.

“La industria estaba, como se puede imaginar, muy contenta”, dice Stole. “Este fue un período en el que tenias muy poco que vender; te preocupabas por… tu nombre de marca, [pero también tratabas de] parecer patriótico [en un momento en que] el público podría considerar todo lo que hiciste como autopromoción. Así que … el Consejo de Publicidad logró orquestar todas estas campañas que el Gobierno quería”.

La participación en el Consejo de Publicidad de Guerra era voluntaria y las empresas no recibían compensación directa por ello. Pero muchos se unieron cuando vieron el buen negocio que era. Por ejemplo, las empresas podían deducir partes de sus costes publicitarios de sus ingresos imponibles, lo que significaba que el Gobierno podría pagar hasta el 80 por ciento de las facturas publicitarias de las empresas, independientemente de si tenían algo que vender.

Otra razón por la que las empresas participaron fue para mejorar su imagen pública después de la Gran Depresión.

“Durante la década de 1930, los negocios tenían muy mala imagen”, dice Lawrence Glickman, profesor de historia en la Universidad de Cornell. “Y durante la Segunda Guerra Mundial, las empresas aprovecharon esta oportunidad para ser vistas una vez más como el motor patriótico de la economía estadounidense, en lugar de los bastardos codiciosos que causaron la Gran Depresión, que es como se los veía a menudo durante el período [anterior]”.



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Gabriel Molina Duran

Sumergido en el océano de las palabras y el arte de la creación, soy Gabriel Molina Durán, un Experto en Elaboración de Contenidos que da vida a ideas y las moldea en historias cautivadoras. Mi formación en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria nutrió mi pluma con el néctar del conocimiento. Como un alquimista de las letras, mis escritos se despliegan desde las problemáticas ambientales hasta los senderos de la educación y el aprendizaje, desde los engranajes del mundo empresarial hasta los anales de la historia y los secretos de la salud. Con una pasión que late en cada línea, me sumerjo en el mundo del fitness, donde la vitalidad se convierte en tinta. Cada palabra es un lienzo de autenticidad, tejido con el hilo de la transparencia. Te invito a acompañarme en esta travesía donde las letras se entrelazan para formar historias cautivadoras, donde el aprendizaje es un faro y donde la salud y el bienestar son nuestro lema.

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