Políticas Globales

China, en el orden mundial – Mundiario


El papel y la influencia de China en el orden internacional ha crecido mucho en los últimos años, adquiriendo una gran relevancia a la hora de efectuar pronósticos de futuro. Ciertas iniciativas son fundamentales a la hora de entender el complejo mundo de las relaciones internacionales.

Hace diez años, el líder chino Xi Jinping pronunció su famoso discurso en el que definía la nueva Ruta de la Seda (Belt and Road Initiative), por el que se comprometía a reforzar nuevas alianzas políticas y económicas con un conjunto de países. Luego, sus intervenciones en los foros internacionales fueron alumbrando sus objetivos.

En 2021, en la Asamblea General de la ONU, propuso un plan denominado Iniciativa de Desarrollo Global (IDG). Se trataba de un programa multilateral para promover el desarrollo, erradicar la pobreza y mejorar la salud en el mundo en desarrollo. Ahora, en 2023, se complementa con dos nuevas iniciativas, la de Seguridad Global y la de la Civilización Global, cuyos objetivos son conseguir el apoyo de los países del Sur Global y reforzar su perfil en el marco de las Naciones Unidas. 

En base a estas formulaciones, China busca institucionalizar su liderazgo en el mundo mediante la creación, ampliación y financiación de proyectos en los países en desarrollo; esto es, abrir los mercados al comercio e inversiones chinas y poder utilizar su poder de voto en los foros internacionales. Es bien sabido que el número de países en desarrollo es mayor que el de los desarrollados; y que el crecimiento de su población y PIB ha va a ser mayor en los próximos años. De ahí, la apuesta china.

El grupo de países incluidos en la Iniciativa de Civilización Global ya supera los 70 miembros y en su última reunión, celebrada hace unos días, ha contado con el respaldo del secretario general de la ONU. A través de esta iniciativa y de la anterior formulada hace una década (la nueva Ruta de la Seda) China puede incluir a muchos de sus países deudores, incrementar su comercio, propiciar nuevas inversiones, desarrollar bases logísticas, transferir tecnología y generar una mayor complicidad y lealtad de voto en los organismos internacionales. La transcendencia de estas iniciativas supone enfatizar, bajo sus propias definiciones, conceptos claves y, con ello, devaluar los principios con los que ha funcionado el mundo occidental.

El segundo contribuyente al presupuesto para mantener la paz en la ONU

La iniciativa sobre la Seguridad Global (GSI), lanzada este año, se concibe como un foro multilateral, pero bajo su liderazgo. Su objetivo es restar influencia a Estados Unidos en cuestiones referidas a la seguridad mundial y destacar su rol en el tablero mundial. Se basa en aparecer como protagonista en asuntos de seguridad y mantenimiento de la paz. No olvidemos que China es el segundo mayor contribuyente, después de EE UU, al presupuesto para mantener la paz en la ONU. En base a dicha iniciativa ha desplegado diplomacia para buscar acuerdos entre Arabia Saudí e Irán; entre Israel y Palestina; tratando de representar un papel clave en la resolución del conflicto en Ucrania. 

China, mientras tanto, mantiene una posición sui-generis; por un lado, redefine el concepto de multilateralismo (igualdad de estatus para todos los Estados); y, por el otro, al disponer de posición de miembro permanente de la ONU, le permite vetar resoluciones e impedir la entrada de nuevos miembros a dicho selectivo grupo. Finalmente, la reciente ampliación de los BRICS a 11 países le confiere un nuevo papel relevante, aunque en la reunión del G-20, celebrada en Nueva Delhi, sus ímpetus han sido frenados por la India.

La diplomacia china se despliega a gran velocidad. Construye foros, amplia grupos y crea agrupaciones de seguridad. En suma, formula una guía para lanzar iniciativas, pero con parámetros opacos; se posiciona más allá de las rivalidades recíprocas, pero poco aporta en resolver las desavenencias inmediatas. Ante ello, ya se empiezan a mandar recados, como el suscrito por el economista del MIT, Daron Acemoglou, “el mundo no necesita más países bajo influencia china”. O se observan reacciones como la planteada por EE UU y UE de abordar un proyecto infraestructural para crear nuevas conexiones de transportes, energía y digitales entre India, Oriente Próximo y Europa, el llamado IMEC (Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa). Son, pues, nuevos pasos en el tablero internacional. @mundiario



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Ana Silva Cordero

Navegando por las corrientes de la información con pluma en mano y pasión en el corazón, soy Ana Silva Cordero, una Experta en Composición de Artículos que convierte ideas en historias cautivadoras. Mi paso por la Universidad Complutense de Madrid afinó mi pluma con el pulso de la sabiduría. Como una tejedora de palabras, mis escritos viajan desde las noticias internacionales hasta los entresijos de la política global, desde los engranajes de la industria automotriz hasta los horizontes de los medios digitales y, con una pasión que late en mi ser, hasta los compases de la música. Cada palabra es una pincelada en la tela de la autenticidad, entrelazada con la fibra de la transparencia. Únete a mí en este viaje donde las letras se convierten en emociones, donde la política mundial se entrelaza con la velocidad de la industria automotriz y donde los acordes musicales nos guían en cada página.

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