Automotriz y Transporte

V2X: ¿qué demonios es eso y por qué me afecta? El coche … – Top Gear España


La interconexión total no solo nos afectará a los individuos, sino a todo el ecosistema, desde coches a semáforos o incluso el clima.

En lo que se refiere a coches conectados, ya no basta con unir el teléfono al coche por Bluetooth para hacer llamadas. Tu próximo coche podría ser compatible con la tecnología “Vehicle to X” (V2X), donde la ‘X’ significa, literalmente, “cualquier cosa”. Y eso es lo que vamos a ver aquí de manera sencilla: qué letras pueden ponerse en el lugar de esa ‘X’.

En pocas palabras, significa que tu vehículo, a pesar de ser grande, es un dispositivo más pequeño en una red de otros dispositivos inteligentes conectados en el Internet de las Cosas (Internet of Things o IoT) global, igual que tu Alexa, la nevera o el smartphone.

Y es que con esta tecnología (bueno, unida al desarrollo del 5G) los vehículos podrán conectarse a otros vehículos o a la infraestructura vial, por ejemplo, para llegar en un futuro a la conducción autónoma total.

El Volkswagen Golf es compatible con esto desde 2020, pero más allá, muchos fabricantes están trabajando en lo suyo. Por ejemplo,  el Renault 5 eléctrico se va a convertir en un power bank gigante que podrá dar energía a cualquier cosa, y eso está muy relacionado con el tema V2X. 

Vamos a entender mejor lo que significa realmente toda esta conectividad y cómo se puede sacar el máximo provecho de ella cuando se extienda.

¿Ya existen ejemplos de V2X? Empecemos con el V2G

Empecemos por lo que están haciendo fabricantes como Ford, Hyundai o Rivian, aparte de Renault que ya hemos visto un par de párrafos antes: ya fabrican coches que llevan a bordo el hardware necesario no solo para recibir electricidad de la red, sino también para poder devolverla a la red.

¿Qué sentido tiene eso?

Existe el temor de que no haya suficiente energía en horas punta cuando todos nos hayamos pasado  v̶o̶l̶u̶n̶t̶a̶r̶i̶a̶m̶e̶n̶t̶e̶ al coche eléctrico

Si has recargado durante la noche -cuando la energía es barata- y no la vas a utilizar en las horas de máxima demanda -cuando la energía es cara-, tu coche podría “venderla”. Esto ayuda a la red, y de paso te hará ganar algo de dinero.

Es lo que se conoce como tecnología “Vehicle to Grid”, V2G: hay una comunicación abierta entre las partes interesadas, es decir, el propietario del coche (tú), el proveedor de energía y la red.

No todas las soluciones V2X te harán ganar dinero: vamos con el V2I

Pixabay

Sí, embolsarse unos euros de vez en cuando está genial (aunque el precio de reventa será ridículo como con la energía solar actualmente), pero la clave de todo esto es que te hará la vida más fácil. Por ejemplo, en la comunicación Vehículo a Infraestructura o V2I.

El coche “habla” con instalaciones en ciudad o autopista para saber lo que puede hacer: por ejemplo, un semáforo o una cabina de peaje. 

Los días de “un semáforo en rojo, todos en rojo” podrían estar contados, ya que la infraestructura sabe que te estás acercando junto con otras decenas de coches y puede gestionar los tiempos de los semáforos en consecuencia.

¿Tendrán todos los coches el sistema V2I para disfrutar de semáforos en verde siempre?

El objetivo no es cambiar mágicamente las luces a verde cuando te acercas. Eso funciona en una calle vacía a altas horas de la noche. Durante el día, cuando hay más congestión, esa comunicación bidireccional entre la infraestructura -en este caso, los semáforos- y el coche significa que podrás recibir por ejemplo una cuenta atrás hasta el próximo semáforo en verde.

También podrás recibir información sobre la velocidad que deberías llevar para no tener que pararte en el próximo semáforo, o al menos para optimizar los tiempos y que el tráfico fluya mejor.

Esta tecnología ya está implantada en algunas partes de EE.UU. y es probable que en el futuro esté en todos los coches. 

¿Y qué pasa con los peajes? ¿Algún ejemplo más de V2I?

Una especie de telepeaje, aunque irá más allá del simple pago. Las autopistas podrán comunicarse con los coches: insistir en una velocidad máxima (mal), informar al conductor de la cantidad que debe pagar (regular) o, tal vez, en qué carril debe meterse (bien)

Las comunicaciones V2I también ayudarán a ambulancias y otros vehículos de emergencia. Ahora oímos las sirenas, pero antes de ver el vehículo no sabemos si tenemos que movernos. 

Es posible que esta información -por ejemplo, la dirección en la que se dirige el vehículo- se muestre en la pantalla central del coche para que el conductor sepa si debe seguir circulando o detenerse.

La infraestructura está bien. ¿Y algo más? Vamos a por el V2V

La tecnología V2V son las siglas de “Vehicle to Vehicle”. Cada coche se transmite información y los demás coches la podría recibir.

Digamos que hay nieve a 30 kilómetros de la carretera. El coche que esté más cerca de la nieve la detectará y enviará el mensaje a la nube, donde se analiza y se envía a cada vehículo de la misma marca (idealmente a todos), en tiempo real.

¿De verdad necesitamos todo esto? Bueno, como hemos visto antes, son cosas que hacen la vida más fácil. Otra cosa es cómo de intrusivas serán y si acabarán arruinando la experiencia de conducción de los coches nuevos hasta el punto de empujarnos a comprar coches desconectados, menos seguros, pero más agradables de conducir.



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Ana Silva Cordero

Navegando por las corrientes de la información con pluma en mano y pasión en el corazón, soy Ana Silva Cordero, una Experta en Composición de Artículos que convierte ideas en historias cautivadoras. Mi paso por la Universidad Complutense de Madrid afinó mi pluma con el pulso de la sabiduría. Como una tejedora de palabras, mis escritos viajan desde las noticias internacionales hasta los entresijos de la política global, desde los engranajes de la industria automotriz hasta los horizontes de los medios digitales y, con una pasión que late en mi ser, hasta los compases de la música. Cada palabra es una pincelada en la tela de la autenticidad, entrelazada con la fibra de la transparencia. Únete a mí en este viaje donde las letras se convierten en emociones, donde la política mundial se entrelaza con la velocidad de la industria automotriz y donde los acordes musicales nos guían en cada página.

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