Negocios

Michelin da un toque de atención a la economía vasca en plena desaceleración – El Correo


Como un sopapo, así ha sentido el sector económico vasco el anuncio el pasado viernes de Michelin de echar a 150 trabajadores y aparcar una inversión de 75 millones. No es una amenaza, es una realidad que afecta a la segunda empresa más grande de Euskadi con 3.500 empleados y que materializa insinuaciones en hechos. Un paso más tras el anuncio hace unas semanas de Petronor de dejar en «suspenso» 200 millones de inversión. La decisión de la multinacional francesa es el símbolo de un cambio de escenario para abandonar la luz de las inversiones alimentadas con los fondos europeos y adentrarse en los claroscuros de la desaceleración que enfría a Europa y que ha dejado ya a su motor, Alemania, en recesión técnica. Una situación que sufre la automoción del viejo continente. La situación en Euskadi no es ni mucho menos mala gracias a un mercado laboral que ofrece una tasa de paro del 7% y un crecimiento por encima del 1% para el año que viene. Pero todo ocurre mientras llegan mensajes de las instituciones comunitarias reclamando con firmeza un mayor control del gasto público y un regreso a las políticas de control del déficit.

En todo esto pesa especialmente la conflictividad laboral. La decisión de Michelin llega tras una quiebra en la «confianza», que es como entendió la dirección la salida del comité de la planta vitoriana del órgano intercentros que agrupa a las fábricas de todo el país. Además, la planta vasca sufre un elevado absentismo. Son problemas propios del ecosistema vasco que se tradujeron en 385.128 jornadas de huelga el año pasado, más de la mitad de las registradas en toda España.

Un estandarte que ha reivindicado el sindicato mayoritario, ELA, defendiendo que «la huelga es el instrumento más eficaz para «alcanzar logros» hasta el punto de que «los paros hacen un país mejor». De hecho, el salario medio en Euskadi es el más alto de España con 2.545 euros, un 19% más que los 2.128 de media nacional. Los sindicatos recuerdan, además, que los beneficios de las compañías han seguido creciendo. La recaudación del Impuesto de Sociedades, que grava sus ganancias, ha ascendido un 23% hasta octubre de este año.

La oposición frontal no solo de la patronal, sino del Gobierno vasco. Hasta el propio lehendakari, Iñigo Urkullu, llegó a clamar en el arranque de este curso: «¡Ya está bien de la huelga por la huelga!». El consejero de Economía del Gobierno vasco, Pedro Azpiazu, puso cifras y cuantificó el coste de los paros de 2022 en 150 millones de euros. La conflictividad se ha convertido en una seña de identidad del mercado laboral vasco. Algo que, como señalaba en una entrevista a EL CORREO el último presidente del Consejo de Relaciones Laborales, Tomás Arrieta, «no es el mejor escenario para atraer inversiones». Esta imagen se ha ido forjando con huelgas históricas como la de Pferd Rüggeberg -la fábrica alavesa conocida como Caballito-, que se prolongó dos años entre 2003 y 2005, o la más reciente de Tubacex, que paró la actividad de la empresa durante nueve meses en 2021. La tensión ha aterrizado entre los propios sindicatos hasta crear una cultura en la que, como señala la viceconsejera de Trabajo, Elena Pérez, «se tacha de vendido al que acuerda».

342
huelgas

convocadas en Euskadi en 2022, el 50% de las de todo el país

8,7%
de absentismo

en el País Vasco. La tasa más alta de España

Desde el Círculo de Empresarios Vascos, su director, Enrique Portocarrero, recuerda que para la empresa en este momento es esencial «la estabilidad política y jurídica, los costes laborales, la paz social y el dinamismo socioeconómico». El otro dato que conforma el caballo de batalla de la patronal vasca, Confebask, es el absentismo. La pérdida de horas de trabajo asciende en el País Vasco al 8,7% del total, según recoge el último informe de la compañía de recursos humanos Randstad. Es el más alto de España.

«Empleos sin valor añadido»

De todos modos, como recuerda el profesor de la Deusto Business School Guillermo Dorronsoro, sería un error achacar a estos elementos en exclusiva la pérdida de competitividad. Es «algo global», explica, y «un problema de Europa por la transformación de la industria». Y es que hacer una rueda en Polonia o en Marruecos será más barato que en Euskadi, aunque no hubiese huelgas. Por eso, dice, «debemos centrarnos en los procesos que dan valor» y desarrollar «innovación, captar talento y crear un entorno tecnológico». Toda la actividad que esté fuera de esa industria, que no genere valor añadido, recuerda, «sufrirá porque se va a destruir empleo».

El director de la Fundación Artizarra -que canaliza inversiones en empresas de Euskadi-, Jon Ander de las Fuentes, recuerda que la multilocalización es «una herramienta que emplean muchas multinacionales para mantener la competitividad entre sus diferentes plantas». Así lo evidencian casos que también afectan al País Vasco, como el de Mercedes, que ya no fabricará solo en Vitoria su nuevo modelo eléctrico, sino que se producirá también en Alemania y Polonia. Vidrala o Tubacex cuentan también con plantas en otros países.

De las Fuentes insiste también en que el problema, «más grave aún que las huelgas, está en el absentismo». Señala, además, que en una situación de cambio como la que atraviesa la economía, se hace necesaria una negociación social «de alto nivel». Un pacto entre los máximos dirigentes sindicales, empresariales y políticos «que de suelo para los próximos cinco o diez años».

Valor añadido

«Las huelgas no ayudan, pero fabricar ruedas en Polonia es más barato. Hay que reconvertir nuestra industria»

Multilocalización

Las multinacionales diversifican la producción en distintos centros para presionar frente a la pérdida de competitividad

Crisis sindical

El comité de Michelin en Vitoria decidió salir del intercentros, lo que para la dirección fue una falla en la «confianza»



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Gabriel Molina Duran

Sumergido en el océano de las palabras y el arte de la creación, soy Gabriel Molina Durán, un Experto en Elaboración de Contenidos que da vida a ideas y las moldea en historias cautivadoras. Mi formación en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria nutrió mi pluma con el néctar del conocimiento. Como un alquimista de las letras, mis escritos se despliegan desde las problemáticas ambientales hasta los senderos de la educación y el aprendizaje, desde los engranajes del mundo empresarial hasta los anales de la historia y los secretos de la salud. Con una pasión que late en cada línea, me sumerjo en el mundo del fitness, donde la vitalidad se convierte en tinta. Cada palabra es un lienzo de autenticidad, tejido con el hilo de la transparencia. Te invito a acompañarme en esta travesía donde las letras se entrelazan para formar historias cautivadoras, donde el aprendizaje es un faro y donde la salud y el bienestar son nuestro lema.

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