Políticas Globales

Venezuela. “Unasur, una amenaza que se debía bloquear … – Resumen Latinoamericano


Por Geraldina Colotti, Resumen Latinoamericano, 25 de noviembre de 2023.

Elvis Urbina, de 55 años, politólogo experto en temas de defensa formado por la revolución bolivariana, es uno de esos funcionarios que encarna las tres características que pidió Chávez a los militantes que trabajan en las instituciones estatales: ser honesto, técnicamente preparado, políticamente comprometido. Le agradecemos esta entrevista, realizada en Caracas, en el escenario de El Laguito, en el Círculo Militar, sede de la Filven 2023: frente al Ministerio de Defensa, donde Urbina trabajó durante muchos años como analista, antes de asumir, en 2016, el cargo de Embajador Representante Permanente ante la Unión de Naciones Suramericanas, más conocida por las siglas Unasur.

Un organismo de integración regional compuesto actualmente por 6 Estados Miembros (y en espera de los proximos ingresos de Colombia y Paraguay), gravemente afectado cuando la derecha volvió al gobierno en la mayoría de ellos. Una organización que, desde 2012 hasta 2014, tuvo como Secretario General a una figura como la de Alí Rodríguez Araque, intelectual y diplomático, fallecido en 2018, a quien Urbina se refiere durante la entrevista.

¿Cuál fue el camino y el propósito de la Unasur?

Las orígenes de la organización se pueden ver ya a principios del año 2000, cuando el entonces presidente de Brasil, Fernando Cardoso, convocó a una conferencia sobre la integración regional. A cuatro años de aquella primera reflexión sobre el tema, en el marco del acuerdo firmado con el Sistema Interamericano de Defensa, se hará referencia a América Latina como una zona libre de armas nucleares, una zona de paz. Principios que serán ratificados en las normas fundacionales de Unasur. El nombre fue propuesto por el comandante Chávez en la Cumbre Energética de Margarita en abril de 2007, poco ante de la firma del Tratado Constitutivo, en mayo de 2008. La organización fue creada con el objetivo de promover la cooperación y el diálogo político entre los países de América del Sur. La Unasur recuerda los principios de la Carta de las Naciones Unidas y también hace referencia a los pronunciamientos de la Organización de Estados Americanos (OEA). Algunos países lo piden y nosotros lo respetamos, aunque la OEA ha atacado reiteradamente la estabilidad de nuestro país, y ha hecho todo lo posible para aislarnos internacionalmente. Se estableció que las decisiones de Unasur fueron tomadas por consenso, pese a la opinión contraria de Correa, entonces presidente de Ecuador. La Unasur es un organismo multilateral, no bilateral, y no ha intervenido hasta hora para resolver disputas territoriales entre dos Estados Miembros. Hasta la fecha, Unasur ha intervenido en controversias no territoriales. Las ocasiones en las que ha intervenido el Secretario General para la solución pacífica de controversias o desencuentros diplomaticos bilaterales, han sido distintos a disputas territoriales fronterizas. Caso concreto, la intermediación del Secretario General Ernesto Samper en el proceso de diálogo entre el gobierno bolivariano y la oposición. También por este motivo las relaciones entre los representantes son muy cordiales. Por ejemplo, en la primera étapa de Unasur, tuve una excelente relación con la Representante de Guyana ante el Consejo de Delegados; conversábamos amigablemente de diversos temas, excepto de nuestra controversia territorial por el Esequibo.

¿Y cuál es su opinión al respecto, a pocos días del referéndum consultivo que llamó al pueblo a decir “cinco veces sí” para reafirmar su soberanía sobre el territorio en disputa con Guyana?

Con la llegada del nuevo gobierno de Guyana en 2020, las actitudes hostiles contra Venezuela se afianzaron. Una de las etapas en la que hubo relaciones cordiales fue durante la gestión de Bharrat Jagdeo, quien tuvo una estrecha relación con el Comandante Chávez. Justo durante su gobierno, en noviembre 2010, se hizo en Georgetown la última Cumbre Presidencial de Unasur en la que participó el Presidente Chávez, y ese período coincidió con los acercamientos diplomáticos entre Venezuela y Guyana, incluso con relaciones de respeto y en condiciones de igualdad y sin temores para conversar sobre la controversia territorial. Desde la Revolución Bolivariana, nunca hemos tenido una actitud hostil contra el pueblo de Guyana, haremos valer nuestro derecho histórico en todas las instancias legales a través de la diplomacia de paz. Al votar masivamente en este referéndum consultivo, el pueblo le dará más fuerza a nuestro gobierno en esta batalla, que involucra también a sectores de la oposición, porque se trata del interés nacional.

Piensas posible que EE.UU. quiera incluir a Guyana en la OTAN por aplicar a Venezuela una estrategia similar a la de Ucrania contra Rusia? Le resulta que el Gobierno guyanés presentó un pedido como lo hizo Colombia con Duque?

Guyana nunca ha pedido salirse de la Unasur. Todavía, de la política exterior estadounidense podemos esperar cualquier desproposito multilateral. Una decisión de ese tipo sería una inocultable extravagancia guerrerista. Hasta ahora ningún país del Caribe y de las dimensiones estatales de Guyana, hace parte de la OTAN. Guyana, asesorado y financiado por los EEUU, se va a valer de cualquier artilugio judicial internacional para sostener su posición respecto del Laudo Atbitral de 1899, pero aun cuando opte por intentar algún procedimiento que le permita adquirir alguna condición de país en la OTAN, nada amedrentara al pueblo y al gobierno de Venezuela para insistir en la salida negociada y pacífica a la controversia, basada en el Acuerdo de Ginebra.

¿En qué momento se encuentra la Unasur?

Desde mayo de 2008, cuando se firmó el tratado fundacional, hasta hoy, Unasur ha demostrado que América Latina no necesita a Estados Unidos y Canadá, ni a la OEA para resolver conflictos regionales. Daré algunos ejemplos concretos. La primera presidencia de Unasur, la de Chile, con Michelle Bachelet, contribuyó decisivamente a resolver el intento de secesión violenta en la Media Luna Boliviana en 2008. Lo mismo en 2010, cuando, el 30 de septiembre, se produjo un intento de golpe de Estado policial contra el gobierno de Rafael Correa, en Ecuador. El pronunciamiento inmediato del organismo regional, al día siguiente, contribuyó a calmar las aguas. Luego, en 2012, durante el golpe institucional contra Fernando Lugo en Paraguay, todos los cancilleres, reunidos en Río de Janeiro, recibieron órdenes de los presidentes de ir a Asunción. Lamentablemente, en aquella ocasión Lugo no aceptó la recomendación de recurrir a la movilización popular y prefirió desistir, pero la Unasur estaba ahí. Hay quienes dicen que todo esto es tarea de la diplomacia presidencial. Y, por supuesto, así es, pero debe ir acompañada de la diplomacia del pueblo, que debe aprovechar un mecanismo como el de Unasur y utilizarlo para impedir el retorno de la derecha. En cambio, la única protesta que hubo en Ecuador cuando Lenin Moreno anunció que abandonaría Unasur fue una manifestación cultural de unas pocas personas frente al edificio del organismo multilateral. Estoy convencido de que en esta nueva etapa hay que crear canales para construir, y así lo tiene la Unasur en su tratado, una mayor participación popular.

¿Cómo se mantiene activo en un país con un gobierno hostil como el de Ecuador?

Cuando un País Sede de Unasur se retira de la organización, se debió devolver al gobierno ecuatoriano el Edificio Sede en Mitad del Mundo. En mi caso, en circunstancias excepcionales, fui designado como Representante Legal de Unasur por el Consejo de Ministras y Ministros de Relaciones Exteriores de los 5 países que quedaron. Contamos con una pequeña oficina, desde la cual, además de los mandatos para velar por los intereses materiales y inmateriales de Unasur, asesoramos y facilitamos y acompañamos la organización de un conversatorio con diversos actores sociales populares del Ecuador y allí mostraron su interés por apoyar e incorporarse a ese proceso de reactivación del organismo. Segun el derecho internacional, Unasur ha podido conservar su vigencia, incluso si algunos miembros se retiran, tal como ocurrió desde 2019; nos llegamos a encontrar dentro de Unasur con Surinam y Guyana. Pero no pudieron echarnos como lo hicieron del Mercosur y luego, cuando los gobiernos volvieron a la derecha, todos se retiraron de la Unasur. Éramos el objetivo del Grupo de Lima. La Unasur se había convertido en una amenaza para Estados Unidos que necesitaba ser derrotada.

¿Por qué?

La Unasur estaba rompiendo el esquema y el modelo tradicional de integración: se iba a construir la integración de los pueblos y no la de los banqueros, como lo es para la Unión Europea que, a pesar de ser un esquema sólido, piensa en la guerra de intereses y no en la asistencia mutua, como hemos visto durante el covid-19. Avanzabamos hacia una integración que, sin negar la importancia de lo económico y financiero, se basaba en la capacidad de diálogo político para resolver los problemas sociales, poniendo en el centro dos pilares: una nueva arquitectura financiera en la gobernanza de los recursos y una nueva arquitectura regional en el modelo de defensa. Hasta el punto de que se trazó un plan, pactado con los presidentes de los bancos centrales, de Economía y cancilleres, para una nueva arquitectura financiera que condujera a la construcción de una moneda común, que en ese momento se ponía a prueba con el sucre. Luego Alí Rodríguez Araque puso otro valor agregado, considerando el otro activo más importante que tenemos en Sudamérica, además del capital humano: los recursos naturales, estratégicos, no sólo el petróleo, sino toda la tabla periódica.

¿Y qué faltaba?

No hubo tiempo para desarrollar la conciencia de que estábamos cambiando de rumbo y que el objetivo no era tanto concluir acuerdos comerciales o reducir los aranceles, sino reducir la exclusión social, lograr la igualdad, basada en la soberanía y la autodeterminación. Faltó tiempo para crear las condiciones para el comercio interregional, que aún es muy bajo, y para construir infraestructura regional, con una visión política diferente. Recuerdo las reuniones del Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento (Cosiplan) en las que participaban grandes instituciones financieras internacionales como el BID, que intercambiaban información en función de sus intereses y en detrimento de los nuestros, y tuvimos que poner pie firme para hacer algo, para que nuestros representantes también entienden abandonen una visión tradicional. El peligro para Estados Unidos también estuvo representado por el proyecto de defensa regional concebido por la Unasur. Tengo otro ejemplo aquí. En agosto de 2009, Correa recibió la presidencia de Unasur de manos de Bachelet en Quito, el día del primer grito de independencia de Ecuador. Cuando terminan los dos discursos principales, Chávez rompe el protocolo y pide hablar. Dice: Denuncio que Estados Unidos está por establecer otra base militar en Colombia. Esa denuncia provocó un hecho inedito para Suramerica, por cuanto produjo los acuerdos para que Cancilleres y Ministros de Defensa aprobaran Medidas de Fomento de la Confianza y Seguridad y sus Procedimientos de Aplicación, las cuales establecieron la obligación para que todos los Convenios de Defensa sean notificados a sus paises vecinos, en cuanto a sus alcances y a la garantía que su aplicación no representa una amenaza para la soberanía de aquellos. Antes, Uribe había protestado la denuncia del Comandante Chávez, y Cristina Fernández propuso una reunión para dirimir el tema; en esa reunión, el 18 de agosto de 2009, en San Carlos de Bariloche, el Presidente Chávez documentó la denuncia y luego de un largo debate, Uribe, sin argumentos, dijo que si querían saber más sobre los alcances del Convenio de Defensa que habían firmado con el gobierno de los EE.UU. le preguntaran a Obama. Aceptamos y hubo un intercambio de comunicaciones entre Correa y Hillary Clinton, para construir una agenda sobre los pedidos a hacer a Estados Unidos. Sin embargo, no se llegó a ningún acuerdo por el veto de Colombia, que fue decisivo en una decisión por consenso. Un veto que había repercutido en el proceso de negociación del Consejo de Defensa Suramericano: desde la primera reunión, Uribe expresó que Colombia no haría parte de esta instancia porque se acogían a su membresía en el Sistema Interamericano de Defensa. Mientras tanto, sin embargo, sintiéndose el único de 11, llamó a Alan García, Michelle Bachelet y Lula da Silva para integrar el Consejo de Defensa con tres condiciones: que la decisión se tomara por consenso, para mantener un derecho de veto; que se reconozca la fuerza armada nacional; que se condene a los grupos armados, es decir a las FARC. Se lograron procesar las condiciones de Colombia, adoptando una redación que neutralizara sus temores.

Y ahora, ¿como están las cosas?

Durante la campaña electoral, Lula prometió reactivar la Unasur y el 30 de mayo organizó una reunión de presidentes de América del Sur, invitando también a los presidentes que ya no están en el organismo, después de 9 años de no reunirse. Se creó un grupo de contacto a nivel de Ministros de Relaciones Exteriores, con la tarea de trazar una hoja de ruta sobre integración y desafíos internacionales que coincide casi por completo con los principios de la Unasur, excepto en dos puntos: medidas coercitivas unilaterales, definidas sólo como medidas unilaterales, y la transición ecológica, que Petro pidió incluir y que aparece en el estatuto de la Unasur como la lucha contra el cambio climático. En este contexto, al margen del 78° Periodo de Sesiones de la pasada Asamblea General de la Onu, Brasil organizó una Reunión de Ministros de Salud, que tendría el propósito de intercambiar información y opiniones sobre los sistemas de salud públicos de la región y sus desafíos y considerar temas prioritarizados como el Instituto Suramericano de Gobierno en Salud, que funcionaba en Río de Janeiro y que permitía adquirir medicamentos para distribuir a toda la región. El principal argumento fue que, como demostró un estudio reciente, la desintegración de la Unasur impidió que el número de muertes por covid fuera muy limitado. En definitiva, como dice el presidente Maduro, el desafío es entender cómo lograr la integración en medio de la diversidad, potenciando las coincidencias y, sin negar las diferencias, tratar de superarlas.

¿Cuál es su opinión, como diplomático, sobre el caso Alex Saab?

En el caso de nuestro diplomático, Estados Unidos violó el derecho internacional para seguir presentándose en el papel de vigilante mundial y lograr mediante el chantaje lo que no pudo lograr con otros medios de presión. Incluso en este caso, como demostró la defensa de Alex Saab, ante la falta de pruebas que respalden los cargos en su contra, a la larga Estados Unidos tendrá que admitir que no había ningún motivo para detenerlo. Mientras tanto, sin embargo, esta gran injusticia se habrá perpetrado contra nuestro diplomático y su familia, en el silencio cómplice de los aliados de Estados Unidos, como ocurre, en términos dramáticamente amplificados, con el genocidio del pueblo palestino. Una complicidad que socava la posibilidad de desarrollar la actividad diplomática con seguridad. Estoy convencido de que el resultado de la lucha legítima de la familia de Alex Saab y la del pueblo venezolano será un ejemplo para muchos otros países afectados por la arrogancia estadounidense.





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Ana Silva Cordero

Navegando por las corrientes de la información con pluma en mano y pasión en el corazón, soy Ana Silva Cordero, una Experta en Composición de Artículos que convierte ideas en historias cautivadoras. Mi paso por la Universidad Complutense de Madrid afinó mi pluma con el pulso de la sabiduría. Como una tejedora de palabras, mis escritos viajan desde las noticias internacionales hasta los entresijos de la política global, desde los engranajes de la industria automotriz hasta los horizontes de los medios digitales y, con una pasión que late en mi ser, hasta los compases de la música. Cada palabra es una pincelada en la tela de la autenticidad, entrelazada con la fibra de la transparencia. Únete a mí en este viaje donde las letras se convierten en emociones, donde la política mundial se entrelaza con la velocidad de la industria automotriz y donde los acordes musicales nos guían en cada página.

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