Historia

La ‘vida’ segoviana en la exposición universal París de 1878 – El Adelantado de Segovia


Permítanme regresar a lo mío que es lo de ayer o un poquito más atrás, para describir aconteceres vividos en la Exposición Universal de Paris, año 1878, a la que acudieron empresas segovianas con sus productos y mostraron al mundo parcelas desconocidas de lo nuestro.

A España, el gobierno francés remitió invitación en abril de 1876. El gobierno de Alfonso XII contestó afirmativamente cinco meses después. No lo veían claro por el gasto que suponía. El Rey fue invitado, pero no acudió a la Exposición. La Comisión regia de España estuvo presidida por el padre del Rey, Francisco de Asís. El pabellón fue diseñado por el arquitecto Agustín Ortiz y construido por su hermano Manuel. Todos los materiales para su construcción fueron trasladados desde España. Presidió la delegación española el Conde de Toreno (Francisco de Borja Queipo de Llano y Gayoso de los Cobos), que era Ministro de Fomento, si bien el presidente ejecutivo fue el Director General de Agricultura, Industria y Ganadería, José de Cárdenas. El coste de las obras del pabellón español fue de 246.935 pesetas

La Exposición, bajo el lema ‘Agricultura, Artes e Industria’, abrió sus puertas el primero de mayo de 1878 y las cerró el 10 de septiembre del mismo año. Contó con un recinto de 267.000 M2. Donde también se construyó el Edificio del Trocadero, en la zona del Campo del Marte, en ambas orillas del Sena y a lo largo de 19 meses de trabajos.

Los expositores españoles fueron un total de 6.672. La segunda mayor ‘aportación’ después de los anfitriones. Al finalizar, en el recuento de recompensas, España ocupó la tercera posición tras Francia e Inglaterra.

A destacar. En la exposición se presentó por vez primera la máquina de escribir; el teléfono de Graham Bell, bombillas eléctricas inventadas por Pável Yáblochkov y alimentadas por el generador de Zénobe Gramme y… la cabeza de lo que sería después la Estatua de la Libertad, (de Bartholdi) que Francia regaló a los EE.UU. de América.

En forma y manera de curiosidad. Un grupo de 64 componentes de diferentes tunas de Madrid acudieron a animar la Expo parisina. Uno de sus conciertos reunió, Plaza de la Opera, a más de 30.000 personas. Todo ello lo hicieron ‘luciendo’ el nombre de ‘Estudiantina Española’.

El fotógrafo francés Jean Laurent, presentó en la Sala del Arte Antiguo del pabellón español, un amplísimo número de postales que reflejaban su paso por España. Segovia estaba ampliamente representada en la colección.

Aquí, en la ciudad, se constituyó una Comisión formada por representantes de instituciones, empresarios… Que a través de una ejecutiva controlaron los productos que se presentaban y que posteriormente fueron trasladados a la Expo de Paris.

Más, y entrando ya en cuestiones ‘domésticas’, hay que considerar como éxito los reconocimientos alcanzados por los segovianos de entonces. Aquí quedan reflejados:

Medalla de oro: en el apartado ‘cereales, productos harineros y derivados’; -Fermín Escolar, agricultor de San Cristóbal, por su ‘Trigo Candeal’.

-Villarta y Puerto, Segovia, por su ‘Harina de Trigo’

Medalla de Plata: Alejo González, agricultor de Donhierro (trigo)

Medalla de Bronce: Juan Ramón Ruiz Zorrilla, Sepúlveda, ‘harinas’.

Apartado ‘productos químicos y farmaceúticos’.

Medalla de bronce.

-Hermanos Pérez Rubio, Rapariegos, producto ‘Pastillas de Tolú’ (1)

-Anacleto Pérez Rubio, Rapariegos. Producto ‘Lanas sin lavar’.

‘Menaje y Accesorios’.

Bronce a la vajilla presentada por Marcos Vargas y Mayorga. (Fábrica de loza de la capital).

Mención honorífica.

Apartado ‘licores’. Gabino Gilmartín y Cerezo. Segovia. Vino generoso de Málaga, hecho con uvas de La Seca, y una botella de anís escarchado.

‘Hilos y tejidos de lana cardada’.

Bronce a Hipólito Mompin, Santa María de Nieva. Fabricación de Paños. Mención honorífica al colaborador de medalla de bronce para Justino Mompin, director de la fábrica premiada.

Reconocimiento especial obtuvieron los pinares españoles de Pirineos, Cuenca y Segovia, por su riqueza forestal. Obteniendo diploma, equivalente a mención honorífica, la Inspección de Montes de España, por ‘la explotación de Montes e industrias anejas’. Destacable también la presencia de la Academia de Artillería. Lo hizo a través de ‘Los Ingredientes de la Pólvora. Salitre, azufre y carbón’. Texto elaborado por la pluma de Adolfo Carrasco, subdirector que fue del Colegio de Artillería, donde relataba la situación del Colegio, tras el Incendio de 1862, el traslado al convento de San Francisco y como los estudios científicos volvieron a su nivel anterior. Obra que figura en la biblioteca de la Academia.

En la referida exposición también se pudieron admirar 34 incunables, presentados por la Biblioteca Provincial Así como el texto ‘Lecciones de Historia Universal’, adaptados al programa de la Academia de Artillería.

Las fabricas de papel de fumar, dirigidas por Viuda e Hijos de José Riber y Modesto García; alfileres de todos los colores de la fábrica de Riaza del empresario Gregorio Menou, o el vino de cosecha, 1875, de Ramón Monés.

La Sociedad Económica Segoviana de Amigos del País, además de colaborar económicamente con los expositores, también exhibió en la Expo la obra ‘Autores Segovianos’ de Tomás Baeza. También el Museo Provincial, el Ayuntamiento; un buen número de vinicultores de Santa Mª de Nieva, garbanzos de Santíuste; la Escuela de Artes y Oficios; el vino blanco espumoso de Coca; Ezequiel González de la Bodega con trigo de 1874 o las tejas, baldosas y ladrillos de la fábrica de Julián Molina…

Un amplísimo abanico expositivo el que presentó la industria segoviana y sus instituciones en aquel ya lejano evento de 1878.

(1) Bálsamo de Tolú, compuesto de oleorresina obtenida por escisión del tronco del árbol.



Source link

Gabriel Molina Duran

Sumergido en el océano de las palabras y el arte de la creación, soy Gabriel Molina Durán, un Experto en Elaboración de Contenidos que da vida a ideas y las moldea en historias cautivadoras. Mi formación en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria nutrió mi pluma con el néctar del conocimiento. Como un alquimista de las letras, mis escritos se despliegan desde las problemáticas ambientales hasta los senderos de la educación y el aprendizaje, desde los engranajes del mundo empresarial hasta los anales de la historia y los secretos de la salud. Con una pasión que late en cada línea, me sumerjo en el mundo del fitness, donde la vitalidad se convierte en tinta. Cada palabra es un lienzo de autenticidad, tejido con el hilo de la transparencia. Te invito a acompañarme en esta travesía donde las letras se entrelazan para formar historias cautivadoras, donde el aprendizaje es un faro y donde la salud y el bienestar son nuestro lema.

Related Articles

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Back to top button