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La evolución de la fotografía, desde el daguerrotipo hasta el smartphone – La Cerca


Desde los primeros experimentos con la cámara oscura hasta las avanzadas cámaras de nuestros teléfonos móviles, la fotografía ha recorrido un largo camino. La historia nos dice que Joseph Nicéphore Niépce fue el primero en capturar una imagen, utilizando una técnica llamada “heliografía” alrededor de 1826. Sin embargo, fue quien, en colaboración con Niépce, perfeccionó el proceso y creó el “daguerrotipo” en 1839, una técnica que revolucionaría el mundo del arte y la comunicación.

Esa fecha crucial, 1839, se considera el año de nacimiento oficial de la fotografía, y es precisamente la razón por la que el 19 de agosto se celebra como el Día Mundial de la Fotografía. Esta conmemoración busca no solo homenajear a los pioneros del campo, sino también destacar el impacto profundo que la fotografía ha tenido en la sociedad.

En sus inicios, la fotografía implicaba un proceso laborioso que requería una gran destreza manual y conocimiento técnico. Las primeras técnicas, como el mencionado daguerrotipo, utilizaban placas de cobre recubiertas con una capa delgada de plata que luego eran expuestas al yodo para crear una superficie sensible a la luz. Tras exponer la placa en una cámara, esta se revelaba utilizando vapor de mercurio caliente, un proceso tanto meticuloso como peligroso.

La llegada del negativo, introducido principalmente a través del proceso de colodión húmedo en la década de 1850, marcó un antes y un después. Esta técnica permitía producir múltiples copias de una misma imagen a partir de un único negativo, lo que abrió las puertas a la producción masiva y distribución de fotografías. Además, el colodión húmedo, aunque aún laborioso, reducía considerablemente el tiempo de exposición necesario en comparación con las técnicas anteriores.

Daguerrotipo experimental de 1837. Bodegón, por Louis Daguerre.

Con el tiempo, los avances en la química fotográfica y la llegada de la película de celuloide en la década de 1880, simplificaron aún más el proceso fotográfico, convirtiéndolo en una práctica más accesible y popular.

Sin embargo, fue a finales del siglo XX cuando presenciamos una de las revoluciones más significativas en la historia de la fotografía: la era digital. Las cámaras digitales eliminaron la necesidad de películas y productos químicos, sustituyéndolos por sensores electrónicos y almacenamiento digital.

Las primeras cámaras digitales, que aparecieron en los años 90, representaron una ruptura total con las técnicas tradicionales. La película y los productos químicos, que habían sido esenciales para la fotografía durante más de un siglo, fueron reemplazados por sensores electrónicos que capturaban imágenes y las almacenaban en formatos digitales. Estos dispositivos también introdujeron la posibilidad de visualizar las imágenes al instante, lo que permitió a los fotógrafos corregir y perfeccionar su trabajo sobre la marcha.

Cámara de fotos antigua.

Con la popularización de la tecnología digital, vimos la aparición de las cámaras DSLR (Digital Single-Lens Reflex). Estas cámaras, que combinaban las características y la ergonomía de las cámaras réflex tradicionales con la tecnología digital, se convirtieron rápidamente en la elección favorita de muchos fotógrafos profesionales y aficionados debido a su versatilidad, calidad de imagen y capacidad de intercambiar lentes.

Posteriormente, emergió una nueva categoría de cámaras: las sin espejo (o mirrorless). Estas cámaras, que prescinden del sistema de espejos presente en las DSLR, son generalmente más compactas y ligeras. Además, ofrecen una visualización en tiempo real de la imagen que se va a capturar, a través de visores electrónicos o directamente en sus pantallas LCD.

Con estos avances, la era digital no solo ha ampliado las posibilidades técnicas y creativas de la fotografía, sino que también ha democratizado su acceso. Hoy en día, cualquier persona con un smartphone tiene en sus manos una herramienta poderosa para capturar y compartir momentos, haciendo de la fotografía una forma de expresión universal.

Más de un centenar de personas se concentran en la Plaza del Altozano de Albacete para pedir a Rusia que suspenda la invasión de Ucrania. Foto: Manuel Lozano García / La Cerca

La importancia del fotoperiodismo

El poder de la fotografía trasciende los límites del arte y la estética, y encuentra una de sus aplicaciones más significativas en el sector periodístico. El fotoperiodismo, que combina la técnica fotográfica con el deber de informar, ha sido una herramienta esencial en la narrativa de acontecimientos históricos y contemporáneos.

Desde las primeras imágenes que documentaron conflictos, como las tomadas durante la Guerra Civil Española o la Guerra de Vietnam, el fotoperiodismo ha desempeñado un papel crucial en la formación de la opinión pública. Estas fotografías no solo informan, sino que también humanizan los eventos, acercando la realidad cruda y a menudo dolorosa a audiencias globales. En zonas de guerra, donde las palabras a veces quedan cortas, una imagen puede capturar la esencia del conflicto, el sufrimiento humano y la desolación con una intensidad que ningún otro medio puede igualar.

Gala Don Quijote de la XVI edición del Festival Internacional del Circo de Albacete. Foto: Manuel Lozano García / La Cerca

Sin embargo, el fotoperiodismo no se limita a los grandes eventos internacionales. En noticias locales, las imágenes tienen el poder de destacar historias cotidianas, celebraciones, tragedias o simplemente la vida diaria, conectando a las comunidades y dando voz a aquellos que a menudo son ignorados. El documentalismo, por su parte, se adentra aún más en la narrativa visual, ofreciendo retratos profundos y a menudo prolongados sobre temas sociales, culturales o políticos, dando una perspectiva más amplia y contextualizada.

A lo largo de los años, la fotografía en el periodismo ha demostrado ser más que una simple herramienta de documentación; es una forma de comunicación poderosa y emotiva que, en las manos adecuadas, tiene el potencial de cambiar percepciones, inspirar acciones y escribir la historia visual de nuestra época.

Un incendio en una finca de Santa Ana hace arder unas pacas de paja, material agrícola y un transformador. Foto: Manuel Lozano Garcia / La Cerca

También la fotografía deportiva exige un alto nivel de destreza y precisión, ya que los fotógrafos deben estar listos para capturar fracciones de segundo que pueden definir un evento, desde el gol de la victoria en un partido de fútbol, hasta el instante en que un atleta cruza la línea de meta en una carrera.

Estas imágenes no solo sirven como registro de la historia deportiva, sino que también encapsulan la pasión, la dedicación y las emociones crudas que caracterizan al mundo del deporte. A través del visor, se nos permite sentir la tensión de un partido, la alegría de una victoria o la desesperación de una derrota, todo transmitido a través de un solo cuadro.

Partido de LaLiga SmartBank entre el Albacete Balompié y el SD Eibar jugado el 14 de abril en el Carlos Belmonte. Foto: Manuel Lozano García / La Cerca

La revolución digital en la fotografía llevó consigo una nueva dimensión en el mundo de la imagen: la capacidad de grabar vídeo.

Con el surgimiento de las cámaras digitales, no solo se transformó la manera en que capturamos imágenes estáticas, sino que también se abrió la puerta a la grabación de secuencias en movimiento con una facilidad y accesibilidad nunca antes vistas. Antes, la producción de vídeo requería de equipos específicos y a menudo voluminosos, pero las cámaras digitales modernas incorporaron funciones de grabación que permiten a fotógrafos y aficionados aventurarse en el mundo cinematográfico sin la necesidad de invertir en equipamiento adicional.

Campeonato FIM CEV Repsol en el Circuito de Albacete el 13 de octubre de 2019. Foto: Manuel Lozano Garcia / La Cerca

Esta integración ha tenido un impacto profundo en el ámbito del cine y la videografía. Las cámaras digitales, con su capacidad para cambiar lentes y ajustar manualmente parámetros como el enfoque, la apertura y la velocidad de obturación, han otorgado a los creadores una herramienta versátil para experimentar y desarrollar piezas visuales de alta calidad. Esta democratización del vídeo ha propiciado la aparición de una nueva generación de cineastas y vloggers que, aprovechando la tecnología al alcance de sus manos, han redefinido el panorama audiovisual en la era digital.

Hoy, la fotografía desempeña un papel esencial en cómo consumimos información, cómo compartimos nuestras vidas y cómo documentamos nuestra historia colectiva. Desde los retratos familiares hasta las imágenes icónicas de eventos globales, la fotografía tiene el poder de conmover, informar y provocar reflexión.



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Ana Silva Cordero

Navegando por las corrientes de la información con pluma en mano y pasión en el corazón, soy Ana Silva Cordero, una Experta en Composición de Artículos que convierte ideas en historias cautivadoras. Mi paso por la Universidad Complutense de Madrid afinó mi pluma con el pulso de la sabiduría. Como una tejedora de palabras, mis escritos viajan desde las noticias internacionales hasta los entresijos de la política global, desde los engranajes de la industria automotriz hasta los horizontes de los medios digitales y, con una pasión que late en mi ser, hasta los compases de la música. Cada palabra es una pincelada en la tela de la autenticidad, entrelazada con la fibra de la transparencia. Únete a mí en este viaje donde las letras se convierten en emociones, donde la política mundial se entrelaza con la velocidad de la industria automotriz y donde los acordes musicales nos guían en cada página.

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