Salud

La próxima vez que comas ostras o mejillones recuerda estos consejos – CuidatePlus


El marisco no es un componente indispensable de la dieta mediterránea, algo que es de agradecer dado el elevado precio que alcanza. También conviene comerlo con moderación porque contiene mucho ácido úrico y puede elevar la presencia de esta sustancia en sangre, desembocando en piedras en el riñón o en gota. Sin embargo, su consumo ocasional no supone ningún problema, ya que es una buena fuente de proteínas y contiene otros nutrientes saludables, como calcio, sodio, yodo, magnesio, zinc, potasio, fósforo, hierro y vitaminas de los grupos A, B, D y E, así como grasas omega 3. Pero también tiene su lado oscuro: es una causa bastante frecuente de intoxicaciones alimentarias, que generalmente son de escasa entidad, pero pueden llegar a ser graves.

En los meses de verano están en temporada diversas especies, como el bogavante, la langosta, el camarón, la cigala, las ostras o los mejillones. Si te quieres dar un capricho, no está de más conocer previamente cómo se producen las principales intoxicaciones y cómo evitarlas. Para ello, CuídatePlus ha contado con la colaboración de dos expertas en nutrición.

Amparo Gamero Lluna, profesora colaboradora del máster universitario de Nutrición y Salud de la UOC, comenta que estas intoxicaciones son tan frecuentes porque, “por una parte, son productos que vienen del mar con mucha carga microbiana y, por otra, algunos se consumen crudos o poco cocinados”. Por lo tanto, esto hace que “no haya una cocción intensa e importante que destruya los microorganismos en un producto que ya de por sí tiene muchos”.

Mariscos y microorganismos causantes de intoxicación

Respecto a las especies de marisco con las que hay que tener más cuidado, María Riestra Fernández, miembro del Comité Gestor del Área Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), señala que los que mayor riesgo suponen “son los bivalvos, incluyendo las almejas, navajas, mejillones, vieiras y ostras, pero también los crustáceos, como los cangrejos o la langosta”. 

Los moluscos “pueden contaminarse con toxinas contenidas en las algas”, expone la especialista. La más conocida es la saxitoxina, que puede causar un efecto paralizante. También está el ácido domoico, que causa envenenamiento amnésico (pérdida de memoria a corto plazo); el ácido ocadaico, que da lugar a una intoxicación de tipo diarreica; y las brevetoxinas, que pueden provocar “intoxicaciones neurotóxicas, con síntomas como hormigueos y parestesias (sensación de quemadura o de pinchazos), que se añaden a los gastrointestinales”.

Hay que tener en cuenta, tal y como resalta la profesora de la UOC, que las ostras y otros bivalvos son organismos filtradores. Esto significa que el agua pasa a través de ellos, de modo que la calidad de este elemento afecta a su seguridad y, si presenta una gran carga de microorganismos, pasará a los moluscos.

Gamero destaca también la presencia frecuente de bacterias del género Vibrio, como Vibrio cholerae o Vibrio parahaemolyticus, entre otras. “Son muy típicas en diversos mariscos y resisten a la congelación y las bajas temperaturas”. Hay otros microorganismos implicados, que también pueden aparecer en la carne, como Staphylococcus aureus o Escherichia coli, pero la experta en nutrición precisa que “con un buen cocinado se destruyen, con lo cual no dan tantos problemas”.

Síntomas y enfermedades que causa el marisco en mal estado

En general, los síntomas que provoca el consumo de marisco en mal estado suelen ser de tipo gastrointestinal, como náuseas, vómitos y diarrea, que habitualmente no precisan intervención médica. Pero existen síndromes menos frecuentes de intoxicación que revisten una mayor gravedad. Se pueden clasificar en: 

  • Diarreicos: malestar abdominal, vómitos, diarrea y dolor cólico.
     
  • Neurotóxicos: cursan con síntomas neurológicos (parálisis ligera de miembros superiores e inferiores), hipertensión, síntomas gastrointestinales y respiratorios (broncoespasmo).
     
  • Amnésicos: provoca alteraciones digestivas en menos de 24 horas: vómitos, dolor abdominal y diarreas y, posteriormente después de las 48 horas y sólo en casos graves, mareos, cefaleas, convulsiones, desorientación, pérdida de la memoria, alteraciones respiratorias y coma.
     
  • Paralizantes: puede aparecer desde un cuadro benigno con hormigueos, ardor en boca, labios, lengua y cara, que pueden acompañarse de parestesias en los dedos y orejas con cefalea, náuseas y vómitos, hasta un cuadro más grave con parálisis muscular intensa, insuficiencia respiratoria importante y riesgo de muerte en unas 8 horas.

Cómo prevenir la intoxicación por consumo de marisco

En palabras de Gamero, la principal medida para prevenir la intoxicación por marisco en mal estado es “un buen cocinado que asegure la destrucción de los microorganismos, tanto en casa como en los restaurantes”. En estos últimos, “si vemos que el producto no está bien cocinado, es aconsejable pedir que lo vuelvan a cocinar y nos aseguren que no haya ningún trozo que esté crudo o que realmente no se haya cocinado hasta el interior”.

No obstante, según aclara Riestra, cuando se trata de moluscos que contienen las biotoxinas señaladas, “es importante recordar que da igual que su consumo sea en crudo o cocinado, ya que nos afectarán igual”. Por este motivo, expone, “desde los distintos departamentos de salud pública se realizan controles de vigilancia periódicos encaminados tanto a controlar las zonas de producción -realizando un estudio de las especies de microalgas presentes- como a controlar la concentración de toxinas en los moluscos”. 

De ahí que recomiende, como medida preventiva, “comprar moluscos adecuadamente etiquetados y con la correspondiente marca sanitaria, así como no consumir moluscos capturados por nosotros mismos u obtenidos fuera de los circuitos comerciales habituales, como es  la venta ambulante”.

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Gabriel Molina Duran

Sumergido en el océano de las palabras y el arte de la creación, soy Gabriel Molina Durán, un Experto en Elaboración de Contenidos que da vida a ideas y las moldea en historias cautivadoras. Mi formación en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria nutrió mi pluma con el néctar del conocimiento. Como un alquimista de las letras, mis escritos se despliegan desde las problemáticas ambientales hasta los senderos de la educación y el aprendizaje, desde los engranajes del mundo empresarial hasta los anales de la historia y los secretos de la salud. Con una pasión que late en cada línea, me sumerjo en el mundo del fitness, donde la vitalidad se convierte en tinta. Cada palabra es un lienzo de autenticidad, tejido con el hilo de la transparencia. Te invito a acompañarme en esta travesía donde las letras se entrelazan para formar historias cautivadoras, donde el aprendizaje es un faro y donde la salud y el bienestar son nuestro lema.

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